En su planta de Evreux, GlaxoSmithKline, en su esfuerzo por mejorar sus procesos de fabricación, necesitaba modernizar su sistema de visión para sus líneas de marcado de alta velocidad. El anterior sistema obligaba a desactivar la verificación automática, lo cual obligaba a que el control fuera realizado por los operarios. La solución de Keyence no sólo demuestra ser fiable, sino que además es bastante menos costosa que la de sus competidores.